¡Hola de nuevo! Lo prometido es deuda, aquí os dejo un capítulo "Especial San Valentín", que conste que no me gusta para nada este día, nunca me ha gustado, no me preguntéis por qué. Bueno espero que os guste y sea de vuestro agrado ^-^ No me enrollo más y os dejo leer. Como siempre, os pido que me dejéis vuestra opinión sobre el capítulo ^^ Un beso, os quiero y ¡FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN A TODAS <3!
Narra Zayn.
Ya habían pasado varios días desde que llegamos de Estados Unidos, pero tendríamos que volver. "Hoy es San Valentín, 14 de febrero" oí decir a Harry; sí, es San Valentín, y tenía varias sorpresas preparadas para Lotte, me hubiera gustado llevarla a Paris, pero no daba tiempo a organizarlo todo, así que, decidí enviarle un ramo de flores. Me levanté a prepararlo todo, se lo merecía más que nunca.
Llamé a la floristería para el ramo, luego a una pastelería para una tarta, y así hasta muchas cosas más. Los chicos también estaban preparando algo para ellas, aunque el pobre Louis, se quedaría solo en casa, pero ninguno lo íbamos a permitir, así que las chicas y nosotros planeamos algo para que él no se quedara solo el día de los enamorados. Llamé a Lotte para ver como llevaba el día.
- Hola.- dijo al descolgar.
- Buenos días.- respondí.
- ¿Qué vas hacer esta tarde?- preguntó.
- Pues me voy a quedar en casa, me duele demasiado la cabeza para salir, ¿por qué?- intenté hacerme el loco, la quería sorprender.
- Ah... no por nada...- contestó, parece que se lo había tragado.
- Bueno, amor, me tengo que ir que me están llamando los chicos, mañana hablamos, te quiero.- respondí.
- Adiós.- respondió secamente.
"Bien, se lo ha tragado" pensé mientras me reía. Colgué y empecé hacer llamadas, terminé a las dos y media de hacer llamadas, comí junto a los chicos y seguí planeándolo.
Cuando se hicieron las seis y media, los chicos se arreglaron y se fueron a por sus respectivas parejas, se llevaron hasta Louis. Yo me quedé en casa, esperando que se hicieran las nueve para empezar con el plan.
Narra Lotte.
Definitivamente, hoy iba a pasar el día de San Valentín encerrada en la habitación, porque la persona más especial de mi vida no se acordaba... Las chicas se empezaron arreglar y se fueron con los chicos, me quedé sola en la habitación; me puse unos shorts de chándal, una camiseta de manga corta, una chaqueta de punto larga, cogí el helado de chocolate que me compré y me puse a ver una película romántica, estaba haciendo lo que las personas que no tenían novio lo hacían, pero bueno. Se me hicieron las nueve y cuarto, cuando recibí un mensaje con un número desconocido: "Arréglate, ponte algo bonito y baja hasta la puerta de la Universidad, hay te espera un coche".
No lo entendí, pero hice caso, total, no perdería nada. Me duché rápidamente, me alisé el pelo, cogí un vestido rojo de manga larga que me llegaba por encima de la rodilla, me puse unos tacones negros, cogí un bolso a juego con los zapatos, en él metí, el tabaco, el móvil y las llaves. Salí del cuarto dirección a la puerta, y en efecto, allí había un coche negro, me subí. Ese coche me llevó hasta un parque, cuando bajé del coche recibí otro mensaje con el mismo número: "Chica lista, te encuentras enfrente de la puerta de un parque, tienes que atravesarlo, sigue todo recto y cuando llegues a una fuente, sal por la puerta de la izquierda, allí te espera un motorista para llevarte"
Otra vez cedí, crucé el parque rápidamente, no había nadie por ese parque, cuando llegué a la fuente, salí por la puerta indicada y allí había un motorista con el casco puesto, me acerqué a él, y me tapó los ojos con una venda, me subió a la moto con él y la arrancó. No paramos durante los quince minutos, pasado ese tiempo, la moto paró y el motorista me bajó de la moto, me cogió por los hombros y me pasó a una especie de edificio, ya que nos montamos en un ascensor, el ascensor paró y me sacó de él mientras me guiaba por una especie de pasillo largo, sacó una llave del bolsillo y me adentró en una especie de habitación, me quitó la venda, pero daba igual, no veía nada, estaban las luces apagadas y las persianas bajadas. Oí la puerta cerrarse y después un estruendo ruido, aquello me empezaba asustar, me eché hacia atrás y me senté en una especie de baúl, pero de repente noté como una mano recorría mi muslo hacia arriba, fui a quitarla, pero antes de tocarla la mano desapareció, ahora enserio, tenía muchísimo miedo, no sabía dónde estaba... Me levanté buscando la puerta, pero cuando me dirigía hacia esta, vi una especie de luz procedente de una pequeña sala de aquella habitación, me acerqué hacia allí, pero iba a girar el picaporte para abrir y noté una respiración detrás de mí, no me resultaba familiar, el corazón me iba a mil por hora, "¿por qué tendría que haber hecho caso de aquel mensaje?" me repetía una y otra vez, esa misma respiración la notaba cada vez más cerca, hasta que un brazo rodeo mi cintura y notaba como una respiración entrecortada se acercaba a mi oído.
- Feliz San Valentín.- dijo aquella voz, era más grave de lo común. El brazo que me rodeaba, me dio la vuelta quedando enfrente de aquella extraña persona.
- ¿Quién eres?- llegué a decir, soltó una risa grave y me besó, estaba tan asustada que no supe reaccionar de otra forma, así que le solté un tortazo.
- Joder, Lotte, yo que quería hacer esto romántico vas y me pegas.- dijo aquel muchacho, pasé la mano por la pared y encendí unas luces que tenían muy poca fuerza.
- ¡Zayn! Joder, lo siento, es que me he asustado y...- no pude decir nada más, ya que me calló con un beso.
- Feliz San Valentín otra vez, princesa.- dijo juntando su frente con la mía.
- Igualmente, pero, ¿a ti no te dolía la cabeza?- dije separándome un poco de él.
- Aun no lo has pillado verdad.- ella asintió.
- Pues claro que sí.- respondió.- Me has hecho la misma jugada que me hiciste cuando hicimos un mes.- añadí riendo.
Me dio un leve y cálido beso en los labios y me enseñó cada rincón de aquella habitación, detrás de una puerta, había una cama de matrimonio con pétalos de rosa esparcidos por ella y velas alrededor, me salió mi típica sonrisa estúpida, pero ahora era de enamorada. Me cogió de la cintura, dirigiéndome hacia una especie de balcón acristalado, desde donde se veía todo Londres iluminado, en ese balcón había una mesa para dos con velas y la comida puesta en la mesa; me agarró de la mano y me acompañó hacia la mesa, para que me sentara me separó la silla como un caballero, me senté y le sonreí. El se sentó enfrente y sacó de un cubo con hielo una botella de champagne y me sirvió un poco. La cena transcurrió entre miradas, caricias, y demás, cuando terminamos de cenar, me acerqué asomarme por la ventana para ver Londres, pero pronto rodeó mi cintura con sus brazos y empezó a besarme la nuca, me estremecí.
Me giré hasta quedar enfrente de él y le besé lentamente, pero él tomó el control de los besos y los subió de ritmo, alternaba los besos con pequeños mordiscos en mi labio inferior, algo que me encantaba. Fuimos hacia la habitación parándonos cada cierto tiempo para respirar, ya que los besos no cesaban, eran discontinuos, pero con dulzura. Entramos a la habitación y ya estaban las velas encendidas, le quité la chaqueta conforme avanzábamos y yo me quité los zapatos. Me cogió en brazos y me depositó con delicadeza sobre la cama, allí empezaba hacer calor, demasiado diría yo y eso que estábamos a menos seis grados. En cuestión de minutos le desabroché la camisa desde el primer botón hasta el último, se deshizo de mi vestido con suavidad, con cuidado de no romperlo. El ritmo de los besos estaba descontrolado, recorría mi cuello con besos y pequeños mordiscos. Se desabrochó el cinturón, haciendo que sus pantalones cayeran hasta el suelo, a partir de ahí, empezaría una noche de auténtica pasión, pero sobre todo amor, mucho amor.
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